¿Cuánto puede durar una fascitis plantar?

La fascitis plantar es la inflamación de la fascia del pie. En concreto, es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón. Aunque es más frecuente en deportistas, puede afectar a cualquier persona.

De hecho, como lo detalla una publicación en la revista médica Annals of Internal Medicine, en Estados Unidos hay 2 millones de pacientes que padecen esta dolencia. A su vez, es la causa de 1 millón de visitas a médicos en atención primaria. ¿Cómo se trata? ¿Cuánto puede durar?

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascitis plantar se origina por la irritación degenerativa de la fascia del pie. Esta última es una banda de tejido conjuntivo que va desde el calcáneo – un hueso en el talón – hasta la parte inferior de los huesos que forman los dedos de los pies.

Esta estructura tiene una función muy importante a la hora de caminar. Se encarga de absorber energía de la pisada para impedir que los metatarsos, es decir, los huesos que forman los dedos del pie, se flexionen de manera inapropiada. Además, mantiene la forma del arco plantar, que da estabilidad y equilibrio al cuerpo.

Hay estudios que sugieren que hasta un 10 % de la población tendrá esta condición en algún momento de su vida. No obstante, con frecuencia se observa en deportistas. Esto se debe a que sus fascias están más sometidas al sobreesfuerzo y la carga. Otros grupos de riesgo son los siguientes:

  • Personas con pies cavos y pies planos.
  • Mujeres que utilizan tacones muy altos.
  • Personas con sobrepeso y obesidad.
  • Trabajadores de fábrica o cuya profesión implica estar de pie mucho tiempo.
La inflamación de la fascia del pie da lugar a la fascitis plantar. Una lesión frecuente en deportistas.

¿Cuáles son sus síntomas?

El síntoma predominante es el dolor. Este no va a ser de la misma intensidad ni localizado en el mismo lugar en todas las personas. A menudo, el dolor se localiza en la cara interna del tobillo. Este punto coincide con la inserción de la fascia en el hueso calcáneo.

Este dolor suele ser mucho más agudo al dar los primeros pasos tras levantarse. Esto ocurre porque durante la noche, con el reposo, la fascia se acorta y, en consecuencia, en la mañana se encuentra más tirante.

A lo largo del día, con la actividad, el dolor va haciéndose más llevadero por el reestiramiento de la fascia. Por último, si durante el día se sobrecarga con el exceso de actividad, al final del mismo el dolor vuelve a aparecer de manera más intensa. En las fascitis de larga duración, este dolor llega a ser continuo y latente durante todo el día.

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Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico estará basado en la clínica que presente la persona y en una exploración física realizada por el médico especialista. El tratamiento de la fascitis plantar se llevará a cabo a partir una serie de medidas. Algunas de las más importantes son las siguientes:

  • En las fases agudas de dolor se pautarán antiinflamatorios. Será el especialista quien decida el tipo y la dosis de antiinflamatorio más indicados.
  • Sesiones con diferentes técnicas terapéuticas. De acuerdo a la severidad de la lesión, y de la persona a la que afecte, el fisioterapeuta establecerá las sesiones.
  • Uso de calzado adecuado, tanto a diario como a la hora de realizar ejercicio físico.
  • El mantenimiento de un peso aceptable.
  • El correcto estiramiento muscular y fascial tras llevar a cabo alguna actividad.
  • El uso de plantillas adaptadas, en los casos en los que la causa de la fascitis sea la forma natural del pie.

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¿Cuánto puede durar la fascitis plantar?

La duración de esta lesión puede variar de una persona a otra. En algunos casos, puede durar unas semanas o incluso algunos meses. Sin embargo, hay otras ocasiones en las que la lesión se hace crónica.

El dolor se vuelve casi constante y puede llegar a empeorar mucho la calidad de vida de la persona, al limitar su actividad diaria. Cuando la lesión se vuelve crónica, puede llegar a afectar las rodillas, e inclusive la cadera y la espalda, al desestabilizar la marcha normal.

Por lo tanto, es importante acudir al especialista desde que se perciben los primeros síntomas. Un diagnóstico y tratamiento oportunos disminuye de forma significativa el riesgo de complicaciones.

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