Cadena humana contra los ultras en el 75 aniversario

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Cadena humana contra los ultras en el 75 aniversario del bombardeo de Dresde

La ultraderecha intenta apropiarse del ataque aliado que dejó decenas de miles de muertos y redujo a escombros la ciudad al final de la II Guerra Mundial.

Poco antes de las 10 de la noche del 13 de febrero de 1945 comenzó a caer desde el aire una constante “lluvia de fuego”, como aún recuerdan unos pocos supervivientes, que durante dos días mató a unas 25.000 personas y redujo a escombros la ciudad de Dresde, en el este de Alemania.

Setenta y cinco años más tarde, el aniversario de aquel mortífero ataque, que tuvo lugar en el sexto año de contienda y con Alemania al borde de la capitulación, sirve para honrar a los fallecidos, pero también para reabrir una polémica que el resurgente nacionalismo trata de instrumentalizar en interés propio: el mito de una ciudad “mártir e inocente” asolada por la furia del fuego aliado con puro ánimo de venganza.

Una leyenda que se ha empeñado enérgicamente en deconstruir el presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, en un solemne acto de recuerdo en la capital de Sajonia celebrado esta mañana. “Quien todavía hoy compara a los muertos de Dresde con los muertos de Auschwitz, quien intenta minimizar los crímenes alemanes, quien falsifica los hechos históricos… nosotros como demócratas debemos enfrentarnos a ellos”, ha afirmado Steinmeier.

El presidente alemán ha llamado a mantener vivo el recuerdo del dolor de la II Guerra Mundial sin olvidar que Alemania empezó la guerra y que fueron los nazis los responsables de la desolación y la destrucción que dejó tras de sí la contienda. “Cuando recordamos hoy la Historia de los bombardeos en nuestro país, recordamos dos cosas: el dolor de la gente en las ciudades alemanas y el dolor que los alemanes causaron a otros”, ha explicado. Al mismo tiempo ha rechazado a quienes califican los bombardeos de “justo castigo” porque eso es cínico con las víctimas.

Pero este aniversario también es cada año la oportunidad para que los neonazis desfilen en una “marcha fúnebre”, cultivando el mito de aquella ciudad indefensa y acosada por el enemigo. “A la hora de recordar debemos ser críticos con nosotros mismos”, sostiene el historiador Henning Fischer, autor del libro ‘Recuerdo de y por Alemania: el 13 de febrero de 1945 en la memoria de la República’ y un referente en conocimiento sobre la II Guerra Mundial.

Y es que apenas unas horas después del fin del bombardeo, la propaganda nazi capitaneada por el ministro Joseph Goebbels ya hablaba de una cifra de muertos de 250.000, diez veces mayor que la cifra que sostienen los historiadores. A más muertos, mayor era el horror, y por tanto más intenso el sentimiento de víctimas, sostiene Fischer.

Insostenible es también el argumento nazi de que el ataque en Dresde era injustificado. Historiadores alemanes coinciden en señalar que la capital sajona era uno de los últimos reductos del imperio alemán que aún contaba con una gran infraestructura militar. Su posición la convertía en un punto logístico clave para abastecer de armas y víveres el frente oriental, donde el ejército nazi se batía con las tropas soviéticas.

“El ataque [de Dresde] fue atroz, pero tenía sentido”, sentencia el historiador en una entrevista en ‘Die Zeit’. “Hay que entenderlo también como reacción a una interminable serie de crímenes de guerra por parte de los nazis, quienes además no tenían intención alguna de capitular”. Estos datos históricos, añade, resultan claves para desmontar el mito de “ciudad mártir” en el interés del nacionalismo por reescribir la historia alemana.

LA IMPORTANCIA DE LA PROPAGANDA
El bombardeo de Dresde ni siquiera fue el más sanguinario ni el más destructivo de los que lanzaron los aliados sobre la Alemania nazi. En una escala mayor se encuentran los ataques a Hamburgo o Colonia. Sin embargo, los de la capital sajona han tenido siempre una mayor carga simbólica y apelan de forma directa a los sentimientos de los alemanes que otros de mayor alcance.

Algo que tiene que ver, según Fischer, con la forma en que han sido recordados. El caso de Dresde fue utilizado de forma propagandística primero por los nazis y más tarde por el Gobierno de la extinta República Democrática Alemana. El Gobierno comunista utilizó los hechos para reforzar su discurso contra los gobiernos occidentales y esto se ha mantenido de alguna forma en el imaginario colectivo.

Una mujer deposita flores en el memorial por las víctimas del bombardeo.
Una mujer deposita flores en el memorial por las víctimas del bombardeo.REUTERS
Paradójicamente, el sentimiento de víctimas plantado durante la época nazi y germinado en la RDA florece en la actualidad gracias a la extrema derecha de AfD, que cosecha sus mejores resultados en los estados del Este de Alemania. En Dresde, esta formación asegura que el número de 25.000 víctimas está subestimado. Para Tino Chrupalla, copresidente regional del partido, la cifra es “alrededor de 100.000 víctimas”, y para ello se basa en las historias de su abuela, su padre “y otros testigos” que le hablaron sobre “las montañas de cadáveres” que cubrían las calles de la ciudad aquellos días. Basándose en este tipo de consignas, el partido estableció un puesto de información en el plaza central de Dresde en su particular homenaje.

El debate en Alemania sobre la masacre de los bombardeos de Dresde llega en un momento tenso en la política alemana, después de que se rompiera el tabú que desde la posguerra y hasta el pasado miércoles había dejado a los partido de extrema derecha fuera de juego parlamentario. La decisión de los diputados regionales de la CDU de votar junto AfD con el fin de arrebatar a la izquierda el gobierno del Land de Turingia abrió una crisis cuyas consecuencias llegaron hasta Berlín.

Annegret Kramp-Karrenbauer, presidenta del partido y favorita de la canciller Angela Merkel de cara a su relevo, dimitió por su falta de liderazgo en la gestión de la crisis. Ahora se abre la carrera por la sucesión de Merkel y de los potenciales candidatos dependerá que la CDU se mantenga en el centro político o se desplace hacia la derecha, allanando el camino a un acercamiento a la AfD.

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